Síntomas y factores de riesgo
Los síntomas que suelen levantar sospecha incluyen tos que no mejora, expectoración con sangre, disnea persistente, dolor en el pecho o la espalda, pérdida de peso inexplicada y ronquera. El tabaquismo es el factor de riesgo más importante; también aumentan el riesgo la exposición al radón, asbesto, ciertos agentes laborales, la contaminación del aire y la edad avanzada. Estos síntomas pueden deberse a otras enfermedades, por lo que la valoración médica es clave.
