¿Cuándo se considera anormal?
La percepción de ‘frecuente’ varía entre personas; se considera anormal cuando interfiere con las actividades diarias o el sueño. Factores como la cantidad de líquidos ingeridos, la ingesta de cafeína/alcohol y medicamentos diuréticos influyen en la frecuencia. Un aumento persistente o que empeora merece valoración.





