Cuándo sospecharlo y señales a observar
Hay hitos típicos —balbuceo en el primer año, primeras palabras cerca de los 12 meses, frases simples más adelante— y si un niño está claramente por detrás o evita comunicarse, conviene atenderlo. También es relevante la comprensión del lenguaje: si no responde a su nombre o no sigue instrucciones básicas, es motivo de evaluación. Deterioro súbito de la comunicación o cambios conductuales requieren atención más rápida.





