El dolor de rodilla es una queja común en todas las edades y puede deberse a lesiones agudas, sobreuso, procesos degenerativos o condiciones inflamatorias. Aquí se detalla qué causas son más habituales, qué signos deben alertar y qué especialistas pueden valorar el problema de forma no personalizada.
Causas habituales del dolor de rodilla
Entre las causas frecuentes figuran las lesiones de menisco, esguinces o roturas de ligamentos (por ejemplo, del ligamento cruzado anterior), artrosis y desgaste del cartílago, tendinitis y bursitis, y el síndrome patelofemoral. También pueden causar dolor las sobrecargas repetidas, enfermedades reumáticas inflamatorias o episodios de gota; en casos raros se consideran infecciones o lesiones tumorales.
Cómo se presenta y señales de alarma
El dolor puede describirse como punzante, sordo, ardoroso o relacionado con el movimiento. Puede acompañarse de hinchazón, bloqueo articular, sensación de inestabilidad o dificultad para apoyar la pierna. Si el dolor aparece de forma súbita y muy intensa, hay deformidad visible, incapacidad para apoyar la extremidad, pérdida de sensibilidad o fiebre, es recomendable acudir a un servicio de urgencias para evaluación.
Evaluación y a qué especialista acudir
La valoración inicial suele realizarla el médico de familia o atención primaria. Según la historia clínica y la exploración, puede indicarse derivación a Traumatología/Ortopedia en caso de traumatismo o sospecha quirúrgica; a Reumatología si hay signos inflamatorios o enfermedad sistémica; a Fisioterapia y Rehabilitación para tratamiento conservador y recuperación funcional; o a Medicina del Deporte si está relacionado con la actividad física. Las pruebas de imagen y analíticas se solicitan según la sospecha clínica.
Cuidados cotidianos y prevención
Medidas generales incluyen control del peso corporal, adaptación de la actividad física para evitar sobrecarga, fortalecimiento muscular específico y elección de calzado adecuado. El calentamiento y la técnica deportiva correcta ayudan a prevenir lesiones. Ante dolor persistente o empeoramiento, una evaluación profesional es aconsejable para planificar rehabilitación y estudios complementarios.