¿Cómo se define el aumento?
No existe un único umbral numérico: se considera aumento un cambio notable respecto al patrón previo de la persona —por ejemplo, aumentar la frecuencia de cambio de compresas/tampones, prolongar la duración de la menstruación o presencia de coágulos que interfieran con las actividades diarias. La fatiga o la falta de energía secundaria a la pérdida de sangre también se valora como indicio clínico relevante.





