La acumulación excesiva de grasa en el hígado se conoce como enfermedad del hígado graso. Suele desarrollarse de forma silenciosa y muchas personas no presentan síntomas. Es importante el diagnóstico oportuno, el control de los factores de riesgo y el seguimiento médico. Si aparecen dolor intenso, ictericia o empeoramiento súbito, acuda a servicios de urgencias.
Qué es y qué tipos existen
Se distingue entre la esteatosis por consumo de alcohol y la no alcohólica (en inglés NAFLD). La forma alcohólica suele asociarse a consumo prolongado y elevado de alcohol. La no alcohólica suele relacionarse con obesidad, resistencia a la insulina y síndrome metabólico; en algunos casos puede avanzar a inflamación y daño hepático.
Quiénes presentan mayor riesgo
Factores que aumentan la probabilidad incluyen sobrepeso u obesidad, diabetes tipo 2, resistencia a la insulina, niveles altos de triglicéridos o colesterol, hipertensión y edad avanzada. También influyen cambios rápidos de peso, ciertos fármacos y hábitos alimentarios ricos en calorías.
Síntomas y pruebas diagnósticas
Muchas personas no tienen síntomas claros; algunos notan cansancio o molestias leves en el cuadrante superior derecho. El diagnóstico inicial suele incluir analíticas hepáticas y una ecografía abdominal. En centros especializados se usan elastografía y otras pruebas para valorar la fibrosis; en casos seleccionados puede considerarse biopsia tras evaluación médica.
Prevención, seguimiento y posibles complicaciones
Los cambios en el estilo de vida —alimentación equilibrada, control del peso y actividad física regular— son la base del manejo preventivo y del seguimiento. El control de la diabetes y de los lípidos también es importante. En algunos casos la enfermedad puede progresar a esteatohepatitis, fibrosis o, con el tiempo, cirrosis, por lo que se recomienda vigilancia médica periódica.
Cuándo acudir al médico y a qué especialista dirigirse
Busque atención urgente ante dolor abdominal intenso, ictericia (piel o ojos amarillos), confusión o dificultad para respirar. Para evaluación inicial consulte con su médico de atención primaria (Medicina de Familia). Según la evaluación, podrá derivarse a Gastroenterología o Hepatología; si hay trastornos metabólicos, también puede colaborar Endocrinología.