“Herida” es el término general para cortes, abrasiones, perforaciones, quemaduras u otros daños que rompen la continuidad de la piel. Esta página ofrece orientación general sobre tipos de heridas, cuidados iniciales, señales de infección y cuándo es adecuado consultar con un profesional sanitario.
Tipos de heridas y sus causas
Las heridas pueden originarse por objetos cortantes (cuchillos, vidrio), por aplastamiento, por objetos punzantes (clavos, cuchillos), por fricción (raspaduras) o por quemaduras. El mecanismo de la lesión influye en el riesgo de infección y en el proceso de cicatrización. Las heridas expuestas a suciedad, óxido u otras fuentes de contaminación requieren mayor atención.
Primeros auxilios básicos (información general)
Controlar la hemorragia, limpiar la zona y cubrir la herida son las medidas iniciales más habituales. Para sangrados leves, aplicar presión con una gasa; si el sangrado es abundante, mantener presión directa y buscar ayuda médica. Enjuagar la herida con agua limpia para eliminar suciedad y partículas grandes, y protegerla con un apósito estéril. Esta orientación no sustituye la evaluación clínica; si duda, consulte a un profesional.
Signos de infección y cuándo consultar
Busque valoración si aparecen aumento del dolor, enrojecimiento que se extiende en línea, hinchazón marcada, pus u olor desagradable, fiebre o calentamiento alrededor de la herida. También es necesario acudir a un profesional si la herida es profunda, hay sospecha de cuerpo extraño, proviene de una mordedura o de un objeto muy sucio. Ante hemorragia incontrolable, dificultad respiratoria o pérdida de conciencia, acuda a urgencias inmediatamente.
Apoyar la cicatrización y reducir el riesgo de infección
Mantener la piel alrededor limpia y seca, cambiar los apósitos cuando estén húmedos o sucios y manipular la herida con manos limpias reduce el riesgo de complicaciones. Condiciones crónicas como diabetes o problemas circulatorios pueden retrasar la curación; en estos casos, la valoración profesional es recomendable. Cuando proceda, se debe revisar el historial de vacunas (por ejemplo, tétanos) con el personal sanitario.