Causas frecuentes
La disminución de la saliva puede deberse a varios factores: el envejecimiento, ciertos medicamentos, la ingesta insuficiente de líquidos, respirar por la boca, tabaquismo o consumo de alcohol. También pueden contribuir enfermedades como la diabetes, el síndrome de Sjögren, tratamientos radioterápicos en cabeza y cuello o algunas afecciones neurológicas.