Causas más habituales
Entre las causas comunes están las infecciones de vías aéreas altas (faringitis, amigdalitis), el reflujo gastroesofágico que irrita la faringe, cambios en la tiroides como bocio o nódulos, y la secreción nasal posterior. También pueden intervenir factores funcionales relacionados con el estrés o la ansiedad. Menos frecuentemente se encuentran lesiones estructurales que requieren evaluación especializada.

