Causas habituales
La pérdida de apetito no es una enfermedad en sí misma sino un síntoma. Entre las causas más frecuentes figuran infecciones del tracto respiratorio y otras infecciones, problemas digestivos como reflujo o gastritis, trastornos endocrinos (p. ej. alteraciones tiroideas, diabetes), cambios asociados al envejecimiento, efectos secundarios de medicamentos y alteraciones del estado de ánimo como depresión o ansiedad. También influye el estrés, la falta de sueño, la fatiga y cambios en el gusto o el olfato.
