Causas y desencadenantes comunes
La irritabilidad raramente tiene una única causa. Entre los desencadenantes más habituales figuran el estrés sostenido, alteraciones del sueño o sueño insuficiente, variaciones del nivel de azúcar en sangre por saltarse comidas, cambios hormonales, dolor crónico o enfermedades físicas de larga duración. Eventos vitales estresantes (problemas laborales, duelo), efectos secundarios de algunos fármacos y trastornos del estado de ánimo como ansiedad o depresión también pueden aumentar la irritabilidad.