Causas posibles: factores físicos y emocionales
El llanto inconsolable puede tener orígenes físicos —como dolor (oído, dental, abdominal), infección, problemas de alimentación, gases o trastornos digestivos, cansancio o raras veces afecciones neurológicas/metabólicas— y emocionales —duelo, ansiedad, reacciones de pánico, estrés o desregulación emocional. En muchos casos hay varios factores combinados, por lo que a veces se requiere una valoración más amplia.





