El párpado caído, o ptosis, ocurre cuando el párpado superior está más bajo de lo habitual. Puede afectar la apariencia y, en casos más marcados, la visión; las causas y el tipo de seguimiento varían según el origen.
¿Qué es el párpado caído?
Se considera párpado caído cuando el borde del párpado superior descansa más bajo de lo normal. Puede presentarse en uno o ambos ojos. En formas leves predomina la preocupación estética; si es marcado puede limitar el campo visual y dificultar tareas cotidianas.
Causas habituales
Las causas son variadas: ptosis congénita presente desde el nacimiento; cambios relacionados con la edad en músculos y fascias; trastornos musculares (miogénicos); afectación nerviosa (por ejemplo lesiones del III par craneal u otros síndromes neurológicos); factores mecánicos como lesiones, tumores o edema; traumatismos y enfermedades sistémicas. Identificar la causa es clave para decidir el seguimiento.
Cómo se evalúa y a quién acudir
La primera consulta suele ser con un oftalmólogo para medir la posición palpebral, valorar la función del músculo elevador, explorar movimientos oculares, pupilas y la agudeza visual. Si hay signos neurológicos, se agrega valoración por neurología. Cuando corresponde, se solicita imagen (TC o RM) o referencias a cirugía oculoplástica para planificación.
Signos que requieren atención urgente
Si la caída del párpado aparece de forma súbita o se acompaña de pérdida de visión, visión doble, dolor ocular intenso, debilidad facial, dificultad para hablar o mareo importante, se recomienda acudir de inmediato a un servicio de urgencias o contactar emergencias. Estas señales pueden indicar una causa neurológica o vascular que necesita evaluación urgente.