El dolor vaginal puede presentarse como ardor, pinchazos, dolor punzante o una molestia sorda persistente. Sus orígenes son variados: infecciones, afecciones de la piel vulvar, traumatismos, cambios hormonales o síndromes del dolor pélvico crónico. A continuación se describen los tipos de dolor, causas habituales, señales de alarma y las especialidades médicas que pueden intervenir.
¿Cómo se describe el dolor vaginal?
El término abarca molestias que provienen del interior de la vagina o de la vulva (zona externa). Puede ser agudo y de inicio súbito o persistente durante semanas o meses. Conviene distinguir dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia), al orinar o dolor espontáneo en reposo, así como diferenciar si el origen es vulvar o intravaginal.
Causas y mecanismos frecuentes
Entre las causas habituales están las infecciones vaginales (por hongos, alteraciones bacterianas o parásitos), infecciones de transmisión sexual (como herpes), dermatitis vulvar y otras enfermedades de la piel, lesiones tras relaciones o procedimientos, atrofia por cambios hormonales y síndromes de dolor crónico (por ejemplo, vulvodinia o vestibulitis). También pueden contribuir procesos pélvicos como enfermedad inflamatoria o endometriosis.
Señales que requieren evaluación urgente
Acuda a urgencias si aparecen: dolor muy intenso, fiebre alta, sangrado vaginal profuso, desmayos, signos de shock (taquicardia, mareo, presión baja), dolor severo en embarazo o flujo maloliente muy abundante. Estos hallazgos pueden indicar condiciones que precisan atención inmediata.
Qué especialista consultar y pruebas habituales
La primera valoración suele realizarla ginecología o el médico de familia. Si predominan signos cutáneos, puede indicarse dermatología; en casos de infecciones persistentes, enfermedades infecciosas. Las pruebas iniciales incluyen examen físico y con espéculo, frotis o cultivo/PCR de flujo vaginal, análisis de orina y test de embarazo; según el caso, se pueden solicitar ecografía pélvica u otras pruebas de imagen.