Causas y mecanismos habituales
El dolor puede tener orígenes diversos: sequedad vaginal o irritación, afecciones vulvares o de la piel genital; infecciones pélvicas o de transmisión sexual; tensión o espasmo del suelo pélvico (incluido el vaginismo); afecciones ginecológicas como endometriosis; problemas de vejiga o próstata; y sensibilidad o traumatismos en el pene. Factores psicológicos, experiencias anteriores o dinámicas de pareja también influyen en la percepción del dolor. A menudo concurren varios factores.