La coloración amarilla de la piel y de la parte blanca del ojo (ictericia) refleja, con frecuencia, un aumento de bilirrubina en la sangre. Hay múltiples mecanismos que pueden ocasionarla; algunos requieren evaluación urgente. A continuación se ofrecen explicaciones sobre cómo ocurre, causas habituales, signos que acompañan y qué especialistas pueden valorar el caso.
Cómo se produce
La bilirrubina es un producto derivado de la degradación de los glóbulos rojos. Normalmente se procesa en el hígado y se elimina por la bilis. Un incremento en su producción, alteración del procesamiento hepático o una obstrucción de las vías biliares puede dar lugar a una coloración amarilla en la piel y las mucosas.
Causas más comunes
Entre las causas frecuentes se cuentan inflamación o daño hepático (por ejemplo, hepatitis), cirrosis, obstrucción de las vías biliares por cálculos o tumores, hemólisis intensa, ciertos fármacos y trastornos metabólicos congénitos. La edad, antecedentes médicos y medicamentos en uso orientan sobre la probabilidad de cada causa.
Signos asociados y qué pueden indicar
Algunos hallazgos ayudan a orientar la causa: orina muy oscura y heces pálidas sugieren problema en el flujo biliar; fiebre y dolor abdominal intenso pueden acompañar infecciones o una obstrucción aguda; picor generalizado, pérdida de apetito y cansancio son más comunes en enfermedad hepática crónica. Si aparecen confusión, dificultad para respirar, desmayos o empeoramiento rápido, es necesario acudir a urgencias.
Evaluación y especialistas a consultar
La evaluación inicial suele incluir análisis de sangre (bilirrubina total y fraccionada, AST, ALT, fosfatasa alcalina, hemograma) y ecografía abdominal como primera imagen. En función de los hallazgos puede ser necesaria resonancia, colangiografía o pruebas hematológicas. Normalmente el primer contacto puede ser con Medicina Familiar o Medicina Interna; según el resultado se deriva a Gastroenterología/Hepatología, Cirugía General o Hematología. En niños, acude a Pediatría.