Causas habituales de los eructos
Los motivos más comunes son la deglución de aire (aerofagia), el consumo de bebidas gaseosas, comer rápido, mascar chicle y ciertos alimentos que favorecen la formación de gas. El reflujo gastroesofágico puede aumentar los eructos, y en algunos casos intervienen trastornos digestivos leves o factores emocionales como el estrés y la ansiedad.
