Causas habituales y lo que pueden indicar
Con frecuencia la rigidez procede de sobrecarga muscular por malas posturas, trabajo prolongado frente al ordenador, movimientos bruscos o dormir en una posición incómoda. Otras causas incluyen espasmos musculares por estrés, degeneración cervical relacionada con la edad y algunos tipos de cefalea que irradián al cuello. Menos menudo, la rigidez puede estar asociada a traumatismos, procesos inflamatorios o irritación meníngea, por lo que siempre se valora el contexto y los síntomas acompañantes.





