El estornudo es un reflejo respiratorio frecuente que ayuda a expulsar partículas e irritantes de las vías nasales. A continuación se explica cómo se produce, qué factores suelen provocarlo, qué medidas puede tomar en la vida diaria y en qué casos conviene acudir a un profesional de la salud.
Cómo se produce el estornudo
El estornudo comienza cuando receptores nerviosos en la mucosa nasal detectan irritantes (polvo, moco, agentes microbianos, olores fuertes). Esa señal llega al sistema nervioso central y provoca una contracción rápida de los músculos respiratorios que expulsa aire por nariz y boca para limpiar las vías aéreas superiores.
Causas y factores desencadenantes
Entre las causas más habituales están infecciones de las vías respiratorias altas, reacciones alérgicas (polen, ácaros, pelo de animales), aire frío, perfumes intensos y otras sustancias irritantes. Algunas personas también presentan el reflejo ante cambios de luz (reflejo fótico). Si existe una infección, pueden aparecer también tos, secreción nasal o fiebre.
Medidas prácticas en el día a día
Identificar y, cuando sea posible, evitar los desencadenantes reduce la frecuencia de estornudos. Mantener el hogar limpio, lavar la ropa de cama con regularidad, controlar la humedad interior y evitar humos o fragancias fuertes ayuda a muchas personas. La higiene de manos y cubrirse con un pañuelo o el ángulo del codo al estornudar limita la propagación de gérmenes.
Cuándo consultar y qué especialistas pueden evaluar
El estornudo aislado suele ser benigno, pero es recomendable consultar si los episodios son muy frecuentes, persisten semanas, van acompañados de fiebre alta, dificultad para respirar, hemorragia nasal importante o afectan la calidad de vida. En situaciones de urgencia (dificultad respiratoria marcada, pérdida de conciencia) acuda a servicios de urgencias. Para la evaluación inicial puede acudir a Atención Primaria; según la causa, pueden orientar a Otorrinolaringología, Alergología o Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.