Mecanismos y causas frecuentes
La debilidad unilateral puede deberse a lesiones del sistema nervioso central (por ejemplo, accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico, ataque isquémico transitorio, esclerosis múltiple), trastornos del nervio periférico (neuropatías, radiculopatía por compresión radicular), efectos posictales (parálisis de Todd), traumatismos, infecciones o enfermedades musculares y metabólicas. Cada causa sigue un mecanismo distinto (interrupción del flujo sanguíneo, compresión nerviosa, inflamación, degeneración), por lo que la historia clínica y la exploración neurológica son claves para orientar el diagnóstico.





