El dolor en la muñeca es una molestia común que puede limitar tareas diarias y trabajo. Sus orígenes son variados: traumatismos, uso repetitivo, compresión nerviosa o procesos inflamatorios, entre otros. A continuación encontrará causas habituales, signos a vigilar y orientaciones sobre qué especialista puede atenderlo.
Causas frecuentes
Las causas más habituales incluyen esguinces o fracturas por traumatismo, tendinitis y tenosinovitis, compresiones nerviosas como el síndrome del túnel carpiano, diferentes formas de artritis (artrosis, artritis reumatoide), sobreuso por movimientos repetitivos y algunas infecciones o alteraciones estructurales. En algunos casos el origen puede provenir del cuello por afectación nerviosa.
Síntomas y señales de alarma
Además del dolor, puede aparecer hinchazón, limitación de movimiento, entumecimiento o hormigueo en la mano o dedos, cambios de color en la piel o deformidad visible. Si hay dolor súbito e intenso, deformidad clara, pérdida progresiva de sensibilidad o signos de mala circulación en la mano, se recomienda búsqueda de atención médica de urgencia.
Cómo se evalúa
La primera valoración suele hacerla el médico de atención primaria. Según la exploración pueden solicitarse radiografías, ecografía o resonancia magnética, y en sospecha de atrapamiento nervioso pruebas de conducción nerviosa (EMG). Especialistas que intervienen según la causa incluyen Traumatología/Ortopedia, Cirugía de la Mano, Rehabilitación (Medicina Física) y Neurología.
Consejos prácticos y prevención
Reducir la carga de las actividades que provocan dolor, adaptar la ergonomía del puesto de trabajo y evitar movimientos repetitivos son medidas útiles. Férulas o inmovilización temporal y aplicaciones de frío o calor pueden aliviar síntomas en ciertos casos; sin embargo, si el dolor persiste o empeora, consulte a un profesional. Ante signos de alarma, acuda a urgencias.