Causas habituales y menos comunes
Entre las causas más frecuentes está el reflujo gastroesofágico; también pueden provocar ardor la gastritis, espasmos esofágicos, hernia de hiato y úlceras. Dolor de origen musculoesquelético (costillas, músculos intercostales), neuralgia por virus como el herpes zóster y factores psíquicos (ansiedad, ataques de pánico) pueden dar sensaciones similares. En raras ocasiones trastornos cardíacos se manifiestan con ardor, por lo que la evaluación clínica es importante.
