Alerta de emergencia: Busque atención médica de urgencia de inmediato si presenta fiebre, enrojecimiento, lagrimeo o mal olor en la zona de la cirugía, dolor intenso que aumenta, distensión abdominal con náuseas y vómitos, o dificultad para evacuar o expulsar gases.
El dolor y la dureza abdominal son síntomas comunes, especialmente durante los tres meses posteriores a la cirugía. Las posibles causas incluyen tejido cicatricial o sensibilidad nerviosa alrededor de la herida, adherencias profundas, hernia de la pared abdominal o infección local/irritación crónica. Para la evaluación, es necesario realizar un examen físico y, si es preciso, pruebas de imagen como ecografía o tomografía computarizada; por lo tanto, consultar primero con un cirujano general o un médico de cabecera le brindará la orientación necesaria. Si presenta síntomas de alarma, se requiere una evaluación urgente. Esta información no constituye un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento; consulte a un profesional de la salud si sus síntomas persisten o empeoran.