Causas más frecuentes
Entre las etiologías habituales se incluyen depósitos grasos (lipoma), quistes epidermoides y otras formaciones quísticas, adenopatías reactivas por infecciones o inflamación, alteraciones benignas de los tejidos blandos y malformaciones vasculares o lesiones cutáneas subyacentes. Algunas masas proceden de planos profundos u órganos; con menos frecuencia la causa puede ser maligna. La sospecha se modula según la localización, tamaño, consistencia y los síntomas acompañantes.





