La fisura anal es una pequeña grieta en la mucosa del canal anal que puede causar dolor al evacuar y, en ocasiones, sangrado. Esta página ofrece información general sobre síntomas frecuentes, posibles causas y orientación sobre qué especialistas pueden evaluar el problema.
¿Qué es la fisura anal?
Una fisura anal es una pequeña rotura en la piel o mucosa del conducto anal. Suele ser superficial y provoca dolor localizado; puede presentarse de forma aguda o persistente. Las fisuras crónicas pueden mostrar cambios en los bordes de la lesión. Aquí se explica el término y su presentación habitual.
Síntomas y señales de alarma
Los síntomas más habituales son dolor agudo o punzante durante y después de la defecación, así como sangre roja brillante en las heces o en el papel higiénico. Si aparece dolor súbito muy intenso, sangrado abundante que no se detiene, fiebre con enrojecimiento o hinchazón extensa, se recomienda acudir a urgencias o a un servicio médico lo antes posible.
Causas y factores de riesgo
Entre las causas frecuentes figuran el estreñimiento y el paso de heces duras, episodios repetidos de diarrea, traumatismos locales (por ejemplo durante el parto o procedimientos médicos) y el espasmo del músculo esfínter anal. Algunas enfermedades crónicas o afecciones dérmicas pueden aumentar el riesgo. La dieta y los hábitos intestinales también influyen.
Diagnóstico y a qué especialista acudir
El diagnóstico suele basarse en la historia clínica y la inspección del área anal. En ocasiones se realiza anoscopia o se solicitan pruebas para descartar infecciones o enfermedades inflamatorias intestinales. Las especialidades que suelen evaluar la fisura son cirugía general, gastroenterología y proctología; la atención primaria puede orientar y derivar.
Prevención y cuidados generales
Para reducir el riesgo y favorecer la recuperación se recomiendan medidas de estilo de vida como hidratación adecuada, dieta rica en fibra, evitar el esfuerzo excesivo al evacuar y mantener una higiene adecuada en la zona anal. Ante síntomas persistentes o recurrentes, consulte con un profesional sanitario para valoración.