Síntomas frecuentes y modalidades de evolución
Entre los síntomas más habituales figuran alteraciones visuales (visión borrosa, dolor ocular o visión doble), entumecimiento y debilidad en brazos o piernas, problemas de equilibrio y coordinación, fatiga intensa, dificultades en el habla o la deglución y cambios en la función vesical o intestinal. La enfermedad puede manifestarse en brotes con mejoría parcial o total y también puede presentar un curso progresivo; la expresión clínica y la intensidad varían mucho entre personas.



