La desviación del tabique nasal consiste en el desplazamiento o curvatura del cartílago y/o hueso que separa las fosas nasales. Aquí encontrará causas comunes, síntomas frecuentes, cómo se establece el diagnóstico y en qué situaciones puede recomendarse la evaluación por un especialista o la atención urgente.
Qué es y por qué ocurre
El tabique nasal está formado por hueso y cartílago y separa las dos cavidades nasales. La desviación puede ser congénita, desarrollarse con la edad o producirse tras un golpe en la nariz. Factores genéticos, variaciones al nacer y traumatismos nasales son causas habituales.
Síntomas frecuentes y señales de alarma
Los síntomas más habituales incluyen obstrucción nasal (a menudo en un solo lado), sensación de flujo de aire reducido, sangrados nasales recurrentes, ronquidos y empeoramiento de la calidad del sueño; en ocasiones puede aparecer dolor facial o cefalea. Si aparece dificultad respiratoria súbita y grave, sangrado nasal intenso que no se controla o alteración del nivel de conciencia, se debe buscar atención de urgencia.
Cómo se diagnostica y qué especialista consultar
El diagnóstico suele realizarlo un otorrinolaringólogo mediante exploración de la cavidad nasal. Pueden emplearse rinoscopia anterior y endoscopia nasal; en algunos casos se solicita una tomografía para valorar la anatomía. El especialista valora la intensidad de los síntomas y el impacto en la vida diaria antes de proponer opciones de manejo.
Medidas para aliviar las molestias en el día a día
Para reducir las molestias pueden ayudar la humidificación del aire, lavados nasales con solución salina y evitar irritantes como el humo del tabaco o los alérgenos. Si los síntomas interfieren significativamente con la vida cotidiana, el otorrinolaringólogo discutirá las opciones, que en algunos casos incluyen técnicas quirúrgicas tras evaluación individualizada.