La anemia por deficiencia de hierro aparece cuando el organismo no dispone de hierro suficiente para producir hemoglobina y glóbulos rojos en número adecuado. En esta página encontrará causas habituales, síntomas frecuentes, pruebas usadas en el diagnóstico y orientación sobre cuándo y a qué especialistas consultar. Si se presentan signos graves o repentinos, acuda a servicios de urgencias.
Qué es y por qué ocurre
Se trata de una reducción en la capacidad de transporte de oxígeno por falta de hierro. Las causas más comunes incluyen pérdidas crónicas de sangre (p. ej., por el tracto digestivo o menstruación abundante), ingesta insuficiente de hierro, mayor necesidad de hierro (embarazo, crecimiento) y problemas de absorción intestinal. Enfermedades crónicas o cirugías previas también pueden contribuir.
Síntomas y señales de alarma
Los síntomas más habituales son cansancio persistente, sensación de debilidad, palidez de piel y mucosas, palpitaciones, falta de aire al hacer esfuerzos, mareo y uñas quebradizas. Algunas personas notan cambios en el apetito o fisuras en la comisura de los labios. Si aparecen dolor torácico fuerte, dificultad respiratoria súbita, desmayo, confusión o pérdida de consciencia, solicite atención de urgencia.
Cómo se diagnostica
El primer paso suele ser un análisis de sangre que incluya hemograma completo (hemoglobina, hematocrito, VCM), ferritina, hierro sérico y capacidad total de fijación del hierro (TIBC). Dependiendo de los hallazgos, pueden solicitarse frotis periférico, niveles de vitaminas o pruebas para investigar posibles fuentes de sangrado (por ejemplo, endoscopia) o causas de mala absorción.
A quién consultar y recomendaciones generales
Para la evaluación inicial puede acudir a Medicina Familiar o Medicina Interna; si es necesario, se recomendará valoración por Hematología, Aparato Digestivo o Ginecología y Obstetricia. Incluir alimentos ricos en hierro en la dieta y consumirlos junto con fuentes de vitamina C puede favorecer la absorción, pero la estrategia concreta debe discutirse con el médico. Para manejo individualizado y decisiones terapéuticas consulte a un profesional. En caso de signos de alarma, vaya a urgencias.